fernanda álvarez - jardines imperfectos

22 marzo - - 15 mayo
2010


El lago
Litografía sobre tela y collage
Ø 40 cm. / 2010

Jardín francés I
Litografía sobre tela y collage
Ø 15 cm. / 2010

Jardín japonés III
Litografía sobre tela y collage
Ø 15 cm. / 2010

Laberinto
Litografía sobre tela y collage
Ø 15 cm. / 2010

 

Fernanda Álvarez
jardines imperfectos

 

“Quietamente sentado, sin hacer nada, llega la primavera y crece la hierba sola” (1)

 

        No hay que hacer nada, más que contemplar. Cada obra es una porción de naturaleza, el conjunto un jardín, un pequeño reducto del universo que nos gusta pasear con la mirada.

 

        Pequeños retales, controlados en sus proporciones y libres de forma y color que la artista teje y compone. Como  si de una urdimbre y su trama se tratara, sabe que en la unión de los fragmentos se encuentra la belleza, que es el conjunto el que determina las partes, y como obra holística que es, consigue esa integración plena que imprime energía a la obra.

 

        Sin embargo sabemos, aunque nos guste engañarnos, a pesar de que la tiranía de las formas perfectas y acabadas nos seduzca, que el todo es más que la suma de sus partes, igual que en el arte floral japonés, el ikebana -de efímera frescura-, y la cerámica del té, el rakú –hecha de tierra craquelada- y la poesía haiku -donde los paisajes de las estaciones toman asimétricas apariencias-, también en la obra de Fernanda Álvarez nos encontramos con un mundo en el que arte y naturaleza van de la mano.

 

“Todos los que logran sobresalir en el arte poseen algo en común: una mente en comunión con la naturaleza a lo largo de las estaciones” (2)

 

        Es en estos jardines de Fernanda, en sus frágiles fragmentos, bajo los caprichos de la naturaleza, siempre vestida de aparentes formas, donde se esconde la auténtica belleza y, por encima de cualquier restricción técnica, cada obra está cargada de detalles que me resultan sutiles y contundentes, opacos y transparentes, como si fuera un espejo de sí misma, porque al dominar la visión del detalle, aflora la del conjunto y es entonces cuando su mundo interior fertiliza en el nuestro.

 

        En sus jardines imperfectos está presente una ley inmutable de la naturaleza, y del arte: todo cambia, “no hay dos días, ni siquiera dos horas, ni han  existido jamás dos hojas de un árbol iguales desde el principio” (3).

 

Santiago Martínez Fernández
Profesor de Historia del Arte. Escuela de Arte de Oviedo

 

(1) Alan W. Watts, el Camino del Zen, Edhasa, Barcelona, 1975
(2) Matsuo Basho, (1644-1694),poeta más famoso del periodo Edo
(3) John Constable (1776-1837), pintor inglés de paisajes

e-mail: fernanda álvarez

 

Patio I
Litografía sobre tela
20 x 20 cm.
2010

Prado I
Litografía sobre tela
40 x 40 cm. / 2010

Prado IV
Litografía sobre tela
20 x 20 cm. / 2010