dora ferrero-melgar - lugares que me habitaron

2012| 10/09>03/10

ANIMALES
alambre y tela / dimensiones variables(2012)

verano 1
collage y acrílico tela / 14x20cm. (2012)
verano 2
acrílico y pigmentos tela / 14x20cm. (2012)

 

bichos
técnica mixta papel / 34x22cm. (2012)
A pincel
técnica mixta papel / 34x22cm. (2012)




una síntesis saturada de emociones

Jaime Rguez | 2012-08-19

 

            Esos momentos donde se sitúan diferentes miradas, esa identidad que nos revela un conglomerado de circunstancias más o menos obsesivas que constituyen estos “lugares”. Esferas de sensaciones plásticas que se sumergen en la obra de la autora, que demuestra con una fuerza lírica la percepción de una serie de armonías intermitentes, de soluciones plásticas siempre orgánicas que beben de la modernidad.  

           

            Cada obra es un “poema visual” exclusivo que nos cuenta una historia, este planteamiento heredero de la tradición más informal de clásicos contemporáneos, como nos dejó entrever Klee y el arte sensitivo de Dubuffet, constituyen en gran parte los elementos creativos y teóricos que han influido en dora ferrero-melgar a lo largo de su trayectoria artística. Estos son los puntos cardinales más fascinantes que se pueden descubrir y reinterpretar a partir de cada una de sus piezas, y no, de una mera visión de conjunto.

 

            Si el arte, como decía Leonardo, es poesía muda, los lugares de esta muestra se nos presentan como el momento perfecto para recorrer cada uno de sus versos simbólicos, porque la creatividad artística es sinónimo imprescindible de la misma vivencia, de la línea temporal donde el pasado y el presente no tienen fronteras.

 

            Pieza a pieza, nos enseña un mensaje propio, una huella indeleble que se ha de transmitir en el proceso vital y cíclico de una experiencia personal, proyectando una serie de misivas creadas por diferentes situaciones que han marcado cada lugar saturado de emociones, esa síntesis cargada de esencia vital que nos conduce,  en definitiva, a lo más profundo de su alma.

 

FARO
Técnica mixta sobre DM / 40x40cm. (2012)
A escuadra
técnica mixta papel / 34x22cm. (2012)

 

 

CIRCULACIONES

 [A propósito de la exposición de Dora Ferrero-Melgar: Lugares que me habitaron]

José Antonio Méndez Sanz

Universidad de Oviedo

 

 

I

 

 A medida que el material se deposita sobre el soporte, la decidida impresión se prolonga y se va organizando en expresión: como desde un dentro puntual (aunque no inerte, pues la forma, el color,  los materiales y técnicas son ya altamente significativos) hacia un fuera público, complejo y lleno de matices. A la vez, la reflexión, la interiorización, se abre a la luz como, en  y a partir de un impulso, de una obligación de exteriorización. Esta somera composición de la creación, nos abre a una concepción del arte propia del momento actual: un circular que aflora y discurre entre una serie de polos conjugados y, en apariencia, paradójicos: impresión que expresa, impulso reflexivo.

 

 La obra de arte no es hoy y aquí, primariamente, presentación horrorizada o maravillada de una potestad transcendente; ni, en segundo lugar,  representación que se quiere ajustada y dominadora de lo que hay determinado como objetividad. Ni detención en lo absoluto, ni anclaje en la realidad: el arte actual es sobre todo una circulación; mejor dicho: no “es”, sino que, sin ser del todo algo determinado, se va efectuando como un circular, un ir y venir que, en su movimiento (en todas las direcciones, pero a ninguna parte y desde ninguna parte que sirva como reposo o referencia acabada) va delineando territorios, apuntando lo que denominamos después sentidos y entidades, sin pretender fijarlos como objetos o potestades (excepto en un sentido, a la vez, vivible y figurado).

 

 Más aún: este circular que, propiamente, no empieza ni acaba no es tampoco una trayectoria, una secuencia unitaria o una pluralidad de movimientos que apunta a su integración programática. No hay, en este sentido, composición. No hay unidad, tampoco multiplicidad: hay una permanente multiplicación, una insuperable indefinición en el ir y venir. No hay tampoco, en última instancia, posibilidad de jerarquización, de fijación de órdenes de plenitud de sentido: primario, secundario, terciario/sensación, imaginación, racionalización/infancia, madurez, senectud… No hay nada de esto, pero tampoco se da lo contrario: la indiferencia, el pleno sinsentido, la confusión paralizante. Lo que se nos brinda, lo que pugna por aparecer es, precisamente, un territorio en el que (sin desaparecer) estas oposiciones que nos parecieron radicales no  valen ya como contradicciones, no son básicas. Se abre paso una lógica diferente.

 

 

II

 

 Por ello, y, al menos en dos sentidos, tenemos que escuchar con otros oídos –o ver con otros ojos- la nueva propuesta de Dora Ferrero-Melgar:

 

 Ante todo, evitar una lectura de menos a más, de parte a todo, de simple a complejo, entendiendo que lo que tomamos por simple es elemento básico, menesteroso, que apunta  y entrega todo su sentido a aquél compuesto que lo plenifica a él y a otros como él, que los acaba. Así, estaríamos tentados de formular, por ejemplo, una secuencia como: A pincel, A escuadra/Faro 1, Faro 2/Limonero, Naranjo, y postular que los rectángulos  elementales se van tramando hasta apuntar unas figuras que acaban aflorando en plenitud. (O, de forma inversa, que la figuración se descompone en (y, por tanto, se compone de) tramas simples que, a su vez, surgen de la repetición de puntos elementales). No: siguiendo esta posible línea no hemos dado, quizá, con el secreto más potente de estas obras.

 

 A este tentador malentendido sintáctico cabe añadir otro semántico, ligado a él y en el que caemos con suma facilidad porque se ha hecho carne en nosotros. Es una inadvertencia debida al desigual estatuto de las imágenes y de los conceptos en nuestra tradición canónica: nuestra cultura ha privilegiado el concepto (que nos entrega la verdad de la cosa) frente a la imagen (que es una copia siempre insuficiente del objeto, cuando no su mera y arbitraria invención); y ha hecho que veamos a ésta no sólo como menos potente sino, lo que es más importante, como obligada a imitar el ser del concepto como ideal o camino de perfección: hemos forzado a la imagen a conceptualizarse para dignificarse. De esta suerte, entendemos que el lenguaje artístico busca y está orientado por objetivos conceptuales: precisión absoluta, completitud,  objetividad, neutralidad,… Y lo hacemos porque suponemos que lo que hay se da supremamente así, lo que está –hoy lo sabemos- muy lejos de ser cierto.

 

 Evitar el malentendido sintáctico quiere decir: las imágenes no necesitan ser como conceptos para orientar, para nuclear. Las imágenes ordenan, pero no son polos definidores y definidos. Son de otra manera que los conceptos: son imprecisas. Y, esto, no es defectuoso ser menos; es plenitud. Del mismo modo, los materiales, las pinceladas, la composición …,  describen sin inscribirse ni inscribirnos en un proyecto ascensional y de rasgos marcados, dados, que irían perfilándose cada vez más hasta culminar en la mostración o representación de no se sabe qué mismidad. Las imágenes, los materiales, las técnicas, pertenecen a la lógica de la circulación.

 

 Por todo ello, los lugares que me (y que nos) habitaron no lo hicieron como contenidos objetivos (naturalezas muertas) que iban llenando un contendor, un yo, definido y preexistente. No lo hicieron tampoco como alteridades que, cada vez más plenas, más acumulativas, más sabidas, apuntaban a una plenitud de mí ser que culminaría en un apoderamiento reflexivo de ellas y de mí, de su secreto y de mi poder. Una toma de posesión que, luego (como un recipiente que se llena y rebosa su objetividad),  yo sería capaz de expresar con más o menos acierto en lo que pasaría por creatividad.

 

 

 Esa lógica hoy no es la más potente. La creatividad se nos da en y como circulación. El yo –la identidad- es circulante, los referentes no están regidos por la lógica de la concreción, los mundos no se reducen a la realidad: aunque nos han dicho que somos y nos orientamos en la precisión, lo más cierto es que, como toda imagen, como todo sueño, esta precisión  es plenamente   imprecisa.

 

Circulemos, pues,  y hagamos  circular esforzadamente lo que Dora Ferrero-Melgar hoy y aquí nos propone.

 

 


Familia Numerosa
alambre y tela / dimensiones variables(2012)

del mar I
Collage y acrílico / 14x18cm. (2012)
del mar II
Collage y acrílico / 14x18cm. (2012)

 

variación I y II
mixta, serigrafía collage, papel / 30x30cm
mixta, serigrafía collage, papel / 24x24cm
2012

 

 

 

 

variación III
mixta, serigrafía, collage, papel
24x36cm. 2012


Limonero
Técnica mixto sobre lino
50x50cm. 2012

Naranjo
Técnica mixto sobre lino
50x50cm. 2012

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