Sergi Quiñonero - Entre la palabra y la plástica (una retrospectiva 1996-2012)

2012| 02/07>31/07

Construcción
Land Art - 40x140x6 cm

2012

 

Sense títol - Vimbodí
Land Art - fotografía

2008

S/T
técnica mixta (collage)
2008


CUATRO LETRAS

 

 

Todo es poesía, menos la poesía.

Nicanor Parra

 

El artefacto o aforismo precedente, cargado de ironía, que el último Premio Cervantes hace estallar ante nuestras narices, suscita una reflexión muy oportuna cuando nos adentramos en un ámbito de creación tan sinuoso como el de la poesía, máxime si a ésta se le adhieren calificativos y justificativos con el fin de favorecer el tránsito por sus accidentados vericuetos formales. No cabe la menor duda de que sólo la poesía es poesía, la cual, en efecto, podemos encontrarla en todas partes sin necesidad de hacer demasiados aspavientos. Esto es, en mi opinión, lo que se extrae del verso de Nicanor Parra, amén de que la poesía pierde pie, pierde realidad, o mejor, comunicabilidad si se pone estupenda. Sirva esta breve digresión para franquearles la entrada a los dominios de Sergi Quiñonero, que no son otros que los de la expresión poética sin ambages.

 

Poeta visual, poeta objetual, performer, landartista,sí… perono, o también, miren, con su permiso… Yo que conozco la trayectoria de este poeta desde hace tres lustros les puedo asegurar que, si fuera necesario un apellido, el único que admitiría es el de vital: Poeta vital, eso sí. Es cierto que Sergi Quiñonero emplea con soltura diferentes procedimientos en la elaboración de sus piezas, como queda patente en la presente muestra, desde el collage a la intervención paisajística, pasando por el objeto o la partitura para una acción, del mismo modo que otro poeta o escritor esgrime una pluma o percute sobre una olivetti lettera o sobre una computadora sin que reciba por ello ningún sobrenombre. Quizás resulte un tanto riguroso este enfoque, sin embargo no lo será si somos capaces de comprender que en ambos casos, escritura e intervención, el destino es idéntico: el lector, la lectora, que pasearán sus ojos por unas paredes abiertas como páginas y por unas páginas que redimensionarán el espacio de la conciencia, para encontrarse, finalmente, con la vida: la vida celebrándose a sí misma.

 

Entre las obras seleccionadas para la ocasión se incluye una sin título, fechada en noviembre de 1997. Las cuatro letras de la palabra vida se destacan, como estrellas cardinales de una constelación, sobre el respaldo de una silla velada; esos cuatro puntos representan el único apoyo cierto en la fantasmagoría de ese objeto concebido para el descanso, es decir, lo único que nos sostiene en la aparente realidad. He querido fijarme en este poema paradigmático y en sus variaciones porque nos ofrecen una valiosa pista sobre la vasta y multidireccional producción del autor. Un poema-objeto de 1999 le da otra vuelta de tuerca al asunto: en el anverso de una tarjeta podemos leer “vida / cuatro letras” por encima y por debajo de un fragmento de metro metálico pegado en la tarjeta, que parece tomar la medida de esas palabras. La pieza se completa con la palabra solo estampada en el reverso, asimismo cuatro letras y una rotundidad incontestable. Finalmente, la obra también vio la luz como poema discursivo (Cuadernos extemporáneos nº 5, Palencia, octubre 2002) y en sus recitales Sergi ha solido acompañar esa lectura con una acción.

 

En definitiva, el despliegue de recursos que tiene a gala este trabajo no hace sino abundar en la idea expresada más arriba: la poesía no entiende de fronteras ni corsés, porque encuentra su principal materia en una fuente desatada, multiforme. La vida como tema y como sustancia de la obra poética. La vida con su tosquedad y su ruina (“Cultivando mi sensatez”, “Paisatge-Paisaje” o “Para ver pasar el tiempo”). La vida con sus preguntas y sus deslumbramientos (“Fuego”, “S/T-Setiembre 2003” o “S/T-Vimbodí-Abril 2008”-que aparece en la portada). Porque la vida lo atraviesa todo y la poesía está en todas partes, como ya sabemos, y Sergi Quiñonero, el poeta vital, en su forma de entender la creación adquiere el don de la ubicuidad.

 

 

José Blanco

Barakaldo, 24 de mayo de 2012

 

 

 

Sense títol
collage

2003

De la poesía visual al land art

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