Jorge Restrepo - - entropía

10 Noviembre - - 10
Diciembre 2011


 

Entropía

Instalación
medidas variables
2011


Antecedentes:    
            
He trabajado en los últimos cuatro años en la representación abstracta y conceptual del desenvolvimiento del universo, en lenguajes tales como el dibujo, el collage, la pintura, la instalación, el arte objeto y el performance.  Los proyectos que he realizado en este período hablan de diferentes dimensiones: desde las tensiones de las cadenas de genes a escala celular, pasando por la entropía de los objetos y los planetas, hasta la predicción de que la humanidad migrará a otros universos -en obras que materializan el concepto de negentropía-.

                                               Mi obra de los últimos años se enmarca en una estrecha escala de color, que busca centrar la imagen en las figuras bi y tridimensionales, acopladas con la participación de personas (acción colectiva).

 

 

 

Concepto:  
               
En este proyecto retomo la Segunda Ley de la Termodinámica, la entropía  ("Medida del desorden de un sistema" (RAE) o el "progreso para la destrucción"). Este principio es un eje del entendimiento del futuro del universo, ya que plantea el camino irreversible hacia el caos: "el destino del universo ya está trazado".

                La instalación se suspende en la sala, dejando en manos del observador la opción de determinar la representatividad de los objetos: éstos representan la materia como minúsculas partículas y/o los planetas y estrellas...

 


Disposición:
      
                La exposición contará con dos elementos en la sala y dos elementos anexos.   Elementos de la sala:

Elemento 1: Instalación de esferas (globos) negras colgantes y esferas sueltas. Las esferas se agrupan en redes suspendidas desde el techo.  Éstas perderán volumen durante el tiempo de la muestra, simbolizando la difusión de la energía del universo.

Elemento 2: Una fotografía de "Zopilotes" (2009), instalación en medio natural de Jorge Restrepo  (Foto de Jorge Antonio Espinosa).

Elementos anexos:

Elemento 1: Pantalla con presentación rotativa de fotos de diferentes performances e instalaciones de Jorge Restrepo.   Con esto se ilustrará el contexto del trabajo presentado en la sala. 

Fotógrafos: Jorge Antonio Espinosa, Mateo Muñoz, Gabriela Alonso y Andrea Spagnolo.



La creación procesual  como presencia de la desmaterialización consciente
[ La Entropía de Jorge Restrepo como justificación ]

La Entropía de Jorge Restrepo no nos es ajena desde un punto de vista en el que la desmaterialización del arte a favor del concepto y del proceso se ha enmarcado en planteamiento creativo no solamente sensorial, sino también como base del intelecto. Desde al menos, la década del sesenta, esta corriente de pensamiento en torno a la producción de arte, se materializa en muchos ámbitos de la creación: podríamos decir que, uno de los puntos más relevantes al interior de esta especie de itinerario de la representación visual  lo constituyó el denominado arte inmaterial. Con la reformulación de la búsqueda del lugar que debía ocupar lo artístico al interior de lo social, la nueva catalogación y la búsqueda de una nueva significación, de lo que debía ser considerado “políticamente correcto”, al interior de una ilusión visual que significaba la representación.

Por lo tanto pienso que en este texto no voy a esbozar la descripción de su obra, pues en su planteamiento conceptual queda bien esbozado, si no que su obra me permite reflexionar sobre otro tipo de pensamientos que se prolongan en un debate que parece aún no finalizar, y que la falta de un conocimiento exhaustivo sobre qué debe ser o no ser “arte”, sigue manifestándose como un fantasma, como un expediente sin resolver debido a un falso galimatías que procede única y exclusivamente de la falta de coherencia educativa y de los lastres jurisdiccionales del ámbito académico que procede de las mal llamadas “Bellas Artes” y su anquilosado esteticismo. Partiendo de estas propuestas, lo más problemático del objeto elaborado al interior de este perfeccionamiento, es, inexcusablemente, lo mismo que le otorga su valía: la perdurabilidad histórica del tratamiento “artístico”, del tema, y del soporte, dan cuenta de la supervivencia de planteamientos que, apareciendo ya con una carencia de actualidad, continúan operando, misteriosamente, en las selecciones estéticas del grupo dominante.

Entropia entra aquí en un despliegue combativo, es comprendida como la desmaterialización del operar de la ideología que promociona el olvido, y con ello, la materialización; inexistencia del vínculo problemático –representacional y político- que ha marcado buena parte del devenir productivo de la globalización teórica de las artes. Precisamente allí en donde, lo aparatosamente comunicado, se convierte en la reconstrucción de lugar para la cultura y la creatividad,  lo materializado es el agenciamiento anémico del Arte, entendido como, existencia indemne a los cambios históricos, sociales y políticos, de la sociedad; el arte nuevamente queda intacto; la estática de las obras que se siguen apropiando de los géneros convencionales dan cuenta de ello. La imperturbabilidad del espectáculo domina y oculta los movimientos terrenales que, adornando al mundo entre mitos y creencias, crearon lo que es el mundo del arte moderno hasta la actualidad. Lo que se nos muestra en este proyecto de Jorge Restrepo, desde un origen procesual o in-memorial (como condición imprescindible), es el anacronismo primigenio –si es que se nos permite esta enrevesada composición conceptual- del paisaje como tema de creación al interior del campo del arte.

La operación de reactualización de un origen anacrónico, por parte de un sector económico y culturalmente dominante (quizás más económico que cultural), se configura como sospecha, como molestia. Tanto el indicio como la simulación (y deberíamos agregar acá el inconsciente), se vinculan entre sí por la capacidad de inconsciencia que impulsa sus funciones, o mejor dicho, indicio, disimulo e inconsciente, son las manifestaciones de una disputa librada entre las querencias de los glosarios académicos:

(…) el inconsciente debe concebirse como una entidad positiva que sólo conserva su consistencia sobre la base de un cierto no saber: su condición ontológica positiva es que algo debe quedar sin simbolizar, algo no debe ser puesto en palabras. Está es también la definición más elemental: una cierta formación que sólo existe porque el sujeto ignora alguna verdad fundamental sobre sí mismo; en cuanto el significado de esa verdad se integra en el universo simbólico de ese sujeto, el síntoma se disuelve. (Zizek; 2006) 

Lo anterior puede ser entendido como una disputa que se libra en un plano pre-consciente, de lo que es preciso deducir que los resultados acaecidos distan lo necesario y suficiente de una estratagema voluntaria. El resultado es una actualización ininteligible de la creación original, motivada cuando el objeto aún no existía, es decir, la desmaterialización ha inaugurado una trayectoria que sólo puede ser recordada en un futuro,  en un encuentro procesual consciente y persistentemente fortuito.

jaime Rguez ©2011


Fotografías ( instalación en TEXU ) > Jorge Restrepo ©2011

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montaje en la naturaleza - zopilotes