BEGMONT - - de continuo...

16 Mayo - - 16 Junio
2011


 


DE CONTINUO…

DE CONTINUO ES … UN TODO FORMADO POR PARTES ENTRE LAS QUE NO HAY SEPARACIÓN.
A MODO DE RETABLO O ALTAR SE PRESENTAN ESTAS PEQUEÑAS ESCENAS, SITUACIONES, ESTADOS Y SENTIMIENTOS QUE SE SUCEDEN SIN INTERRUPCIÓN.
SON MUESTRAS , CARTOGRÁFIAS DE AQUELLAS COSAS QUE NOS DAN MIEDO, REMUEVEN , NOS CAMBIAN , PENSAMOS…DE AQUELLAS COSAS QUE LA VIDA NOS PREPARA , UNA Y OTRA VEZ.

“DE CONTINUO…ME ESCAPO…NOS AHOGAN…PIERDO LA CABEZA…DE CONTINUO…ATORMENTADO…NOS ACUSAN…ME VOY…DE CONTINUO…PASAMOS POR EL ARO…ME ENAMORO…NOS CRUZAMOS SIN MIRARNOS…DE CONTINUO…ODIO…TE LLAMO…EL MUNDO SE ME QUEDA PEQUEÑO…
DE CONTINUO…LA VIDA…DE CONTINUO…CONTINÚO…DE CONTINUO…TÚ…”

Begmont

Técnica mixta sobre tabla
17,5 x 9 cm. [ C/P ]
2011

 

 

 

"De continuo…" se detiene ante la pérdida del tiempo.    

 

El estado de bienestar enmascara el contexto de la realidad con innumerables “recetas”, esteticistas envoltorios invisibles que presuponen el perfecto resumen de una cotidiana conciencia sometida al interés especulativo. Banales esperanzas de la imagen. Pero el texto está ahí, y nos muestra sin duda que la debilitación del pensamiento corresponde al reblandecimiento de los lenguajes, las ideologías, y que afecta en mayor medida a la forma de vida personal. Sin embargo, todo ciudadano está embarcado en ese desvanecimiento simultáneo del Ser y el Sujeto en el cuadro del fin de la Historia, y  puede sentir en su propio cuerpo cómo el tiempo ha perdido su íntimo privilegio de libertad, no sólo de la conciencia y la representación, sino incluso de la emancipación en el colectivo de la humanidad.

 

 

El tiempo se ha desincronizado de sí mismo al igual que los ideales, se ha fragmentado en pedazos incomprensibles y ha dejado de ser un “orden de sucesión” para convertirse en un espacio de coexistencias simuladas, mutuamente ignoradas e incomunicadas. De continuo se establecen claves y mensajes de desesperación en todas las ilusiones –fenomenológicas, lógicas o dialécticas- de acceso directo a lo real: desde que lo real se confunde con la apariencia, queda eliminada toda sensación de compartir con otros un mismo tiempo. Los tiempos se dispersan en el espacio comunicacional según trazos locales y estratégicos, crecen en algunos huecos de nuestro inconsciente racional; pero al final se pierden sin recomponer jamás un punto de vista común en una finalidad orientadora dirigida a través de numerosos obstáculos generados por las pequeñas diferencias y las bajas pasiones. De continuo… se detiene y arrastra en su caída al Sujeto y al Ser. Lo que queda es simplemente el discurso, la palabra dicha que ya no tiene interlocutor ni referente y se fragmenta en juegos de lenguaje inconsistentes. Esto resulta más grave cuando se comprende que implica que las Personas se reducen al estatuto de anónimos portadores y transmisores inconscientes de signos. Todo es, definitivamente, lenguaje, y el soporte creativo nos presenta un campo semántico limitado en el que los significantes, los textos  y los discursos hablan para sí mismos en una superficie de ilustraciones post-ideológico de carácter unidireccional, donde no queda nada de sensatez, pues tan solo obedecen a una prodigiosa regularidad globalizante que controla cualquier atisbo de individualidad: El Código, impuesto, rige las vidas de una forma inevitable porque como formulaba Barthes, los usuarios “lo reciben, pero no leen”: las significaciones pasan por ellos, les atraviesan y procesan, sin establecerse en su conciencia o en su voluntad ni dejar huellas.

 

jaime rguez ©2011-05-09    


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