Cristina Ferrández - - C R Ó N I C A

19 Enero - - 22 Febrero
2011



      eirene - fotografía lambda en papel perlado/dibond aluminio, 33 x 50 cm. (2008)

 


Crónica del Naufragio
video en formato PAL, DVD, 4' 35'' (2008)

evocaciones / reminiscencia
jaime Rguez © 2011

Nunca se sabe cuándo, cómo ni por qué va a surgir delante de nosotros esa obra, esa imagen que nos empuje nuevamente a seguir trabajando, a seguir mirando. Siempre nos sorprende volver a encontrar una obra que nos incite a seguir, que nos recuerde por qué empezamos a hacerlo alguna vez. Temas recurrentes en esta selección de imágenes, el paisaje marítimo y el ser humano que actúa, como representación indirecta y alegórica del ciclo que evoca reminiscencias, la memoria de nosotros mismos.

Cristina Ferrández utiliza imágenes que narran,  que manipula y fragmenta según su interés que tiene, dentro del territorio artístico, una serie de características mediáticas que definen también la propia actitud del artista como un espejo frente a la creación y frente a la propia obra. La ausencia del sujeto, la “abstracción” de lo mirado aumenta esta distancia aún más. Una humanización de las formas que se presentan como diálogos regidos por fuerzas ajenas, dictadas desde la subjetividad para un futuro inacabable. Resuenan varias palabras inevitablemente asociadas con el recuerdo: soledad, frío, resignación. Se genera un mundo aparte, inmóvil y ajeno, que vive en un tiempo atrapado por la imagen, pero paralelo de algún modo al nuestro. Se crean espacios escultóricos habitados que no intentan abandonar el plano para convertirse en personajes, imposibles de ponerlos al margen. Existe un componente social, político, un sutil vuelo de crítica que supera las limitaciones de la historia cotidiana, haciendo del sufrimiento, del dolor y de la soledad del ayer, algo de hoy y de mañana. Un sentimiento atrapado como un diminuto silencio sobre la memoria.

Es el paso del tiempo el que marca la duración de la existencia, en una realidad que intenta será atemporal, la ficción de la historia del ser humano. Pero la vida queda siempre retenida en las formas, en las huellas de lo que en algún día fue, como la reconstrucción de objetos, como los usos vitales que se retoman una y otra vez, para siempre, la misma historia de ayer y de mañana, de la vida silenciosa de las cosas, del apasionado silencio del hombre.

Si en algún lugar se puede llegar a sentir el silencio ése es, sin duda, un lugar líquido. Tal vez el mar, posiblemente el vientre de la madre, cuando todavía estamos en un universo cerrado, líquido y silencioso, puede que una ilusión óptica sea también el horizonte difuso para el ser que observa. Con el silencio llega siempre la calma, pero también la inseguridad, esa oscura sensación de que algo va a suceder en cualquier momento, de que algo volverá. Se trata de una metáfora totalizadora en la que los contornos de las cosas se vuelven indefinidos, nosotros mismos nos transformamos y perdemos la capacidad de reconocer las cosas por su apariencia.

 


Crónica del Naufragio - fotograma DVD (2008)
Crónica del Naufragio - fotograma DVD (2008)

            Cristina Ferrández , trabaja en el área de la creación artística como proceso crítico y reflexivo, desarrollando  proyectos visuales que ponen en valor el territorio, planteando revisiones y cuestiones hacia nuestra relación y habitar en el paisaje.

 

            Presenta el paisaje tanto como horizonte de sucesos, escenario de aconteceres, y sujeto activo de ciertas obras con implicaciones Land Art; como la búsqueda de analogías  hacia el concepto de espacio metafórico, relacionando el paisaje a estadios psíquicos de la conciencia humana.

 

 

 

 

            El proyecto “CRÓNICA“ se enmarca en  parajes naturales con una componente onírica y ficticia. Litorales de la costa cantábrica, se nos muestran como escenario metafórico de un estadio psíquico de la consciencia. Partiendo de aquí,  se trabaja el  deseo de establecer un diálogo con lo primordial a través de la naturaleza, donde  subyace la voluntad del artista, por reavivar la vida psíquica más profunda del individuo, y una búsqueda de identidad en relación con su entorno.

 

            Se da una analogía entre dos conceptos: la pérdida de nuestros territorios naturales e indómitos,  sobrepasadas las expectativas de un desarrollo sostenible, crónica y revisión posterior de un viaje sin retorno; y la de nuestro propio horizonte personal y del "ser", como dominio de nuestro tiempo y destino, quedando presas de nuestro propio sistema de estructuras.

 

 

            Esta obra artística desarrolla una introspección continua hacia una situación global. Mediante una acción in-situ y la recreación de la misma mediante la fotografía, la obra trata de desentrañar las sensaciones inherentes a la condición humana. El ser, soledad, existencia, universo, desgaste, queda recluido en su yo más profundo, encapsulado en una estructura de restos. Desde ahí  se enfrenta a un sacrificio, el de sí mismo. Un acontecer de catarsis, atrapado en sus propias estructuras será alcanzado por la marea. Pero la marea guarda en sí una ambigüedad permanente, un vaivén incesante: el pulso de la tierra, el latido del corazón; la bajamar, la pleamar, la muerte y el nacimiento.

  


            Otro de los medios de presentación que abarca este proyecto es una acción escultórica representada a través del video arte "Crónica del Naufragio",  que reflexiona sobre la relación y diálogos establecidos entre materia encontrada, el espacio onírico circundante, la acción y memoria humanas.

 

            Unas mujeres rememoran el naufragio acaecido, entre una niebla atemporal buscan y encuentran sus restos,  reconstruyen el imaginario de la barca, lo analizan, reflexionan sobre la deriva de nuestro mundo. “La barca del amor se estrelló contra la vida cotidiana” como escribió Vladimir Maikovsky; nuestro buque se enfrenta a un devenir incierto dentro de los acontecimientos globales.

 

            Mientras, la marea va y viene, se derrama y vuelve a recluirse, naufraga y en su naufragio nos muestra su desazón. La desazón de un planeta y sus territorios, de una conciencia universal  naufragada. Cuando nos libera, volvemos a correr para adentrarnos en sus aguas, como desheredados de un mundo que ya no nos merecemos.

Cristina Ferrández ©2008/11            

 

contacto personal > E-mail +INF.